Como los días anteriores, llego a las 9 a la escuela pero hoy mi papel no es el de una mera observadora. Hoy voy a realizar mi primera acción creativa en la escuela infantil El Alba. Tras barajar diferentes posibilidades decido junto con Guillermo, director de la escuela, llevar a cabo la propuesta a la que he llamado “Al otro lado del cristal”. Mientras los niños y niñas están en su aula, realizo una serie de trazos y dibujos inspirados en el movimiento de los niños y niñas, en lo que sucede en el aula… Siguiendo la línea de observación desde una investigación basada en las artes. Creando y Observando al unísono.
¿Qué sucede si dejamos unas ceras blandas blancas y negras cerca del cristal? ¿Y si durante el tiempo que están en el patio hago lo mismo en el interior de un aula? ¿Y si en un momento determinado abrimos la puerta y pueden pasar al otro lado del crista, donde estoy trazando? ¿Qué sucede mientras comen y yo trazo? ¿Puede convertirse el acto de borrar esos trazos en una nueva experiencia estética?
¿que sucede si cubrimos todo el cristal con una fina capa? ¿Y si una vez seco les damos palitos para que rasquen en la superficie pintada?
Comienzo en una de las aulas de bebés y aunque estoy muy poquito tiempo dibujando consigo captar por momentos la atención de algunos de ellos que miran tranquilamente los trazos que voy haciendo sobre el cristal. Una de las educadoras me comenta después, que a lo largo del día algunos bebés han prestado interés por los trazos que hice a primera hora de la mañana.
Después paso al patio de las aulas de 1 a 2 años y comienzo acercándome lentamente al cristal. Solo mi presencia ya llama la atención de algunos niños pero en cuanto saco los rotuladores Posca y comienzo a realizar trazos lentos sobre el cristal la mayoría de los niños se acercan a ver qué está pasando, previamente les he dado unas ceras a las educadoras para que se las facilite la los niños en el momento en el que ellas consideren. Y ese momento no se hace esperar mucho más. En cuanto les dan las ceras comienzan a realizar sus trazos sobre el cristal y así empieza el baile, el juego en el que nos encontramos y des-encontramos a través de la membrana de cristal.
Voy repitiendo a la acción en las otras aulas de 1 - 2 y las reacciones son muy similares. Las miradas muestran interés, su sonrisa: picardía diversión y curiosidad. (Pero eso son solo interpretaciones).
La sesión suele durar en las aulas de 1 a 2, entre 20 minutos y media hora.
A las 10: 45 me propongo comenzar con las aulas de 2 a 3 años y al ver que ya están en el patio les comento las educadoras si podemos realizarlo de manera inversa. De tal forma en la que yo esté dentro del aula y aquellos que estén en el patio y tengan interés puedan acercarse y participar desde el exterior. Al estar yo de en el interior y ellos jugando fuera tardan un poquito más en percatarse de lo que está sucediendo. Pero rápidamente comienza el juego. Aparecen en los trazos de los niños movimientos similares a los que yo estoy haciendo. El juego de pintar dentro de las formas que yo pinto. De buscarnos, de seguirnos. Algunos les divierte cuando pinto tapando el cruce de nuestras miradas en el plano del cristal.
Van terminando se alejan y las educadoras despiden las ceras para guardarlas de nuevo. Ha terminado la acción pero más propuestas nos esperan hoy.
Todavía quedan dos cristaleras que no han sido intervenidas. En realidad son tres pero el otro aula de bebés la dejaremos para otro momento. Las otras dos aulas de 2 a 3 años van a empezar con el momento de lavarse las manos y prepararse para comer y al no ser ya un momento para hacer actividades con todo el grupo invito a 3 niños a venir conmigo para participar en la preparación de la témpera aguada que usaré después para tapar las puertas de cristal y parte de la ventana mientras ellos comen. De esa manera puedo comprobar cómo se comporta el material sobre unos acetatos azules y realizó un mini-taller para 3 niños mientras el resto de sus compañeros continúan preparándose para la comida o ha comenzado ya a comer.
Una vez hemos terminado con ese mini-taller abierto, es el momento de la siguiente acción. Esta vez consiste en tapar con esta lechada que hemos preparado las cristaleras del aula. Para ello usa diferentes técnicas de aplicación de la pintura punteado, líneas rectas, circulares o salpicaduras.Aquellos niños que ya están comiendo contemplan desde la mesa lo que sucede al otro lado del cristal y quiénes andan por la clase esperando el segundo turno de comida se acercan curiosos a ver que está sucediendo. Esta vez no tienen ceras en sus manos para participar de manera más activa en la acción pero igualmente casi todos entran en un juego con risas y expectación.
Para ser el primer día de acción no ha estado nada mal. Ha sido una suerte que todos los niños hayan podido participar y disfrutar incluso de más de un formato en una sola jornada.
Las educadoras han estado en todo momento predispuestas y facilitando que la acción fuera fluyendo. Participando en la documentación y compartiendo sus impresiones y observaciones.
Gracias por una experiencia tan enriquecedora.





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